Kinesiología

KINESIOLOGÍA: UN SISTEMA PARA LIBERAR ESTRÉS

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La Kinesiología es un método de salud complementario que se enmarca en el campo de la interacción denominada “Cuerpo – Mente”, porque contempla al individuo en su globalidad, concretamente, en los aspectos físico, psicológico y energético.

Se caracteriza por utilizar el test muscular para identificar los factores implicados en el desequilibrio que afecta en un momento concreto a la persona. El hecho de que la Kinesiología utilice el test muscular, como mecanismo de información, se debe a que el sistema muscular muestra rápidamente los efectos del estrés y resulta fácil evidenciarlo.

Todos los seres vivos tienen que adaptarse a los cambios que se producen en sus diferentes entornos. A veces esta adaptación se produce de manera eficiente, otras veces los retos generan estrés, ansiedad,… Una vez experimentadas las presiones, la persona se prepara para protegerse. Entra en un estado de alerta como respuesta a presiones reales o imaginadas. Esto constituye una reacción de defensa, que origina tota una cadena de cambios a nivel neurológico, bioquímico, muscular, emocional,… que comprometen mucha energía. Puede conducir a la persona a vivir instalada en la repetición de comportamientos de supervivencia. Es decir, a vivir en una actitud defensiva como hábito.

La Kinesiología es útil para averiguar los temas y de qué forma la persona no se puede adaptar apropiadamente. Permite detectar factores de estrés y desequilibrios.

La Kinesiología reconoce que en el cuerpo hay flujos de energía relacionados con los músculos, órganos y tejidos, que hacen del cuerpo un ser vivo. Cuando hay dificultades de adaptación (por un trauma emocional, desequilibrio en la nutrición o cualquier motivo de estrés no resuelto) se producen alteraciones o bloqueos en estos flujos de energía. Las estructuras energéticas con las que se trabaja en Kinesiología son los Meridianos  y los Chakras, utilizados por la Medicina Tradicional  China.

Una vez identificado el motivo de estrés que afecta a la persona, los patrones mentales y las creencias implicadas, las emociones y comportamientos generados,… en la sesión de Kinesiología se liberará el estrés generado realizando la equilibración energética que necesita la persona en alguna de las estructuras energéticas. De este modo, la persona toma consciencia de su situación y una vez liberado el estrés, tiene más energía disponible y más comprensión para afrontar los retos. Entonces, en lugar de repetir comportamientos como un acto defensivo, puede escoger. Por lo tanto, la Kinesiología proporciona instrumentos y estrategias para equilibrar a la persona, una mayor consciencia del propio ser y mejora la capacidad de decisión para dirigir la propia vida.

Los bloqueos sobre los que se puede actuar con Kinesiología pueden ser de diferente naturaleza y tener diversos orígenes: pensamientos, creencias conflictivas, emociones que desborden a la persona, comportamientos conflictivos repetitivos, tensiones musculares, reacciones de intolerancia a ciertos alimentos, condiciones de inmadurez del sistema neurológico,… Por esto se trata de una técnica que se utiliza para mejorar los aspectos psicológicos y también para identificar y mejorar condiciones físicas como la intolerancia a alimentos, aliviar un dolor, tratar los reflejos primarios activos, mejorar la coordinación física o mental,….

Pero esta técnica no está limitada a tratar situaciones disfuncionales, el equilibrio energético  también permite a la persona alcanzar los objetivos que se propone con más facilidad: en los estudios, en las relaciones o en la vida en general.

Es una disciplina que actualmente se está aplicando en el campo de la enseñanza, de la psicología, de la fisioterapia,…

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CUENTO
EL ELEFANTE  ENCADENADO

Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de su peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de la actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.

Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.

El misterio sigue pareciéndome evidente:

¿Qué lo sujeta entonces?

¿Por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años pregunté a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: “Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?”.

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.

Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta.

El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.

Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.

Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.

Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.

Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.

Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…

Cuento extraído del libro: “Déjame que te cuente” de Jorge Bucay

 

A todos nos sucede un poco como al pequeño elefante, vamos por la vida condicionados por nuestros recuerdos y es posible que no nos los replanteemos nunca.

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